Las fracturas de las falanges están entre las más comunes del cuerpo humano debido a que las manos son nuestro órgano de interacción con el medio externo primordial así como nuestro órgano de protección por instinto. Esto hace que frecuentemente las manos reciban impactos y torsiones de diversos tipos que resultan en fracturas de los dedos a nivel de las falanges. Los dedos largos, es decir el índice, medio, anular y meñique están compuestos por tres falanges llamadas falange próxima, falange medio ay falange dista (antes llamadas falange, falangista y falange). Por su parte, el pulgar sólo tiene dos falanges, la próxima y la dista.
La gran mayoría de estas fracturas no requieren de cirugía y se logran curar con inmovilización solamente. Cuando existen fracturas múltiples, la fractura es compleja o inestable y existen lesiones asociadas como de tendones, nervios, arterias o piel, puede estar indicada una cirugía. Por lo general estas fracturas tienen un buen pronóstico. Sin embargo, hay que tener en cuenta la enorme complejidad anatómica y de movimientos que tienen los dedos para optimizar el resultado. Una fractura no tratada puede resultar en deformidad, una fractura sobrecargada puede resultar en rigidez y una fractura mal tratada se puede complicar con ambas.