Las amputaciones ocurridas en la extremidad superior a cualquier nivel son un evento altamente traumático y discapacitante. Gracias a las modernas técnicas de microcirugía, en la actualidad es posible reimplantar los segmentos amputados.
En caso de sufrir una amputación, es necesario que el segmento amputado sea envuelto en una gasas con solución salina, esto a su vez envuelto en una bolsa de plástico que será colocada en un contenedor con hielo. En caso de no ser posible, la pieza amputada deberá de ser colocada en hielo pero cuidando que no esté en contacto directo con este mismo ya que podría provocarle más daño. El frío puede prolongar la viabilidad de los tejidos y maximizar la posibilidad de un reimplante exitoso. Los tiempos aceptados para reimplantar un dedo son de 6 horas de isquemia caliente (ausencia de circulación sin frío) y de 12h de isquemia fría (ausencia de circulación pero con hielo), sin embargo, se han reimplantado exitosamente segmentos con más tiempo de evolución tras la amputación.
El éxito del reimplante depende de múltiples factores como son el estado médico del paciente (tabaquismo, diabetes y edad avanzada son de mal pronóstico), y el mecanismo de amputación (un corte limpio con un cuchillo tiene mayores posibilidades de éxito) entre otros. En general, el éxito del reimplante varía entre 90 y 58% según la literatura consultada.
Posterior al reimplante, los pacientes permanecen internados durante varios días para vigilancia y requieren de anticoagulantes.
Cualquier amputación traumática debe de ser atendida en un centro médico altamente especializado para valorar la posibilidad de realizar un reimplante y que este sea exitoso.